Consecuencias económicas y sociales desde la irrupción del coronavirus.

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Un relevamiento del INDEC en el Gran Buenos Aires demostró que la mitad de los habitantes del Gran Buenos Aires tuvo una caída de sus ingresos durante la pandemia de coronavirus y la tercera parte se vio en la necesidad de reducir al menos uno de los alimentos que habitualmente consumía.

La noticia se dio a conocer este lunes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Ya que la región, que abarca a la Ciudad de Buenos Aires y los partidos del conurbano, es la de mayor población y densidad del país y el informe del organismo estadístico muestra las principales consecuencias sociales, económicas y laborales a partir de la irrupción de la pandemia y el aislamiento social, el 20 de marzo.

El “Estudio sobre el impacto del COVID-19 en los hogares del Gran Buenos Aires” se realizó entre agosto y octubre y se aparta del calendario habitual de publicaciones del INDEC, que en el marco de la pandemia amplió su oferta de informes.

Entre los resultados destacados por la entidad dirigida por Marco Lavagna se destacan:

El 40,3% de los hogares registró problemas de empleo de al menos alguno de sus integrantes. En los hogares en que reside al menos un niño, niña o adolescente, los problemas laborales alcanzaron el 48,3%.

El 30,4% de los jefes y jefas de hogar con empleo (que trabajaron la semana anterior a ser encuestados) desarrolló sus tareas laborales desde su vivienda.

El 49,3% de los hogares manifestó haber tenido una caída en el monto total de sus ingresos respecto a la situación previa a la pandemia. En los hogares con jefe o jefa de hogar con menores niveles de instrucción, la proporción que experimentó una reducción en sus ingresos fue mayor (57,1%). La pérdida de ingresos alcanzó al 57,3% de los hogares con al menos un niño, niña o adolescente.

El 26,8% de los hogares tenía algún miembro que, además de recibir alguna prestación del sistema de protección social vigente, accedió a alguna de las prestaciones específicas correspondientes a las políticas implementadas a raíz de la pandemia.

Un 21,2% de los hogares que no estaban alcanzados por prestaciones sociales previas a la pandemia tuvo acceso a alguno de los beneficios derivados de las nuevas medidas.

Un 33,8% de los hogares relevados declaró que se vio en la necesidad de reducir al menos un alimento (carne vacuna, otras carnes, verduras frescas o leche) por razones económicas. Entre los hogares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el porcentaje de quienes debieron reducir el consumo de al menos uno de estos alimentos alcanza al 21,2%, en tanto que para los que residen en el conurbano, es del 38%.

El 45,8% de los hogares redujo el consumo de productos no alimentarios.

El 28,6% de los hogares dejó de pagar o tuvo problemas para cubrir los costos de los servicios de la vivienda. Mientras esta situación afectó al 14,7% de los hogares relevados en la CABA) el impacto es de más del doble en el conurbano: 33,3%.

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